CRISTINA PÉREZ VILLAR

Licenciada en Bellas Artes y Máster en Arteterapia y Terapias Creativas Integradas. Pintora y arteterapeuta. Ha expuesto en numerosas colectivas e individuales en salas y museos nacionales y extranjeros. Tiene obra en colecciones privadas y fundaciones.

Su producción se centra en obras de carácter simbólico donde la naturaleza y lo femenino cobran protagonismo desvelando el carácter mágico y trasformador de los procesos de creación artística y las estructuras de la Naturaleza. En los últimos años, además de servirse de la pintura y las instalaciones, se ha interesado por el bordado a mano como técnica pictórica que reivindica lo femenino, y también la lentitud, otro tiempo más humano, más cercano al corazón, lejos del ritmo vertiginoso al que la sociedad de consumo nos avoca. Una reivindicación del presente y la presencia que viene siendo un discurso subyacente en todas sus obras.

Juan Fernández Lacomba, describe su obra en el catálogo de la exposición ” Artistas del Aljarafe: Emergentes y Nuevo Arte”, con las siguientes palabras:

“Sabedora de las funciones liberadoras y la clarividencia que la práctica del arte puede proporcionar a quien lo ejerce, la obra de Cristina Pérez de Villar se mueve entre la pintura de taller y las intervenciones en la naturaleza. Hace años se ha venido interesando por la transcripción de manera emblemática y totémica de elementos de la naturaleza o de género, que por lo general se trasmutan en realidades sublimes que quieren mostrar sus auras de símbolos inequívocos. Sus propuestas adquieren así un aire de irrealidad, al ser, de algún modo, trascendidos: de ahí que recurra a la pintura como invención mental a partir de referencias de la realidad, y, por ello el carácter mágico que adquiere el conjunto de sus representaciones. En ocasiones se trata de visiones que tienen que ver con iniciaciones tipo New Age y con el encuentro revelado de las energías de las estructuras del universo. Así pues, la autora se baraja entre la adoración, la sorpresa y la perplejidad, y se sirve del arte para transmitir elementos simétricos, conceptualmente singulares, brillantes o luminosos, telúricos o sexuales, sin que por ello pueda disponer a veces de algún elemento irónico o de complicidad confidencial con el espectador.”